Aquí se servían los mejores platos araneses
La primera planta de esta casa fue, durante años, un restaurante mítico de la zona. Un lugar discreto y querido donde se servían platos típicos araneses con la autenticidad y el cariño de la cocina tradicional pirenaica.
Era un restaurante diminuto: solo 4 mesas, con capacidad para 8 comensales como máximo. Una experiencia íntima, casi familiar, donde cada plato se cuidaba al detalle.
Cuando los actuales propietarios remodelaron la casa, conservaron el espíritu del antiguo restaurante y transformaron aquellas salas en el actual recibidor, sala de estar y cocina que disfrutarás durante tu estancia.












